Serie 3

Lenguaje no verbal y las emociones

Autora: Rocío Concha

 

Jueves, 21 de enero, Barcelona. 

 

Desde que se nace se tiene la capacidad de expresar emociones. Un/a bebé cuando llora o está a punto de llorar, comienza a arrugar ciertas zonas de la cara, va cerrando los ojos, abre la boca y llora. Muchos autores afirman que el/la recién nacid@ no sabe del significado de las emociones, es decir, cuando sonríe lo  hace porque ve a sus padres sonreír y hasta más adelante no relaciona la sonrisa con el bienestar y alegría. 

Las emociones, explicadas en temas anteriores, están estrechamente relacionadas con un repertorio de expresiones faciales. Estas expresiones faciales van a ayudar en la comunicación no verbal. 

Alegría, Tristeza, Aburrimiento, Preocupación, Miedo, Enfado/Enojo, Asombro/Sorpresa.

 

El lenguaje corporal o kinésico.

El lenguaje corporal o kinésico permite expresar libremente nuevos sentimientos y pensamientos y da indicios acerca del estado de ánimo de la persona, satisfacción aprobación, disgusto, etc. 

El lenguaje corporal surge de manera espontánea e inconsciente; es por ello, a diferencia de la comunicación verbal, resulta tan difícil de controlar. Sin embargo, un simple gesto, una ligera contracción facial o un discreto movimiento de manos puede transmitir un mensaje enormemente rico y complejo. 

1. Manos

Los gestos que se realizan con las manos pueden ser de gran riqueza. Por ejemplo, pueden expresar estados de tensión y son un apoyo esencial para el lenguaje hablado, ya que pueden aclarar, recalcar o ilustrar lo que el emisor dice verbalmente. 

Esta parte del cuerpo tiene mucha importancia puesto que a través de ellas se puede enfatizar, dar ritmo, indicar, etc., todo ello expresando mejor el mensaje que se pretende transmitir. Aunque faciliten la expresión del mensaje, no es necesario abusar de su empleo, puesto que ello puede ser un signo de nerviosismo. 

Por ejemplo: 

  • Cuando se utiliza el dedo índice para señalar, se debe evitar que sea hacia una persona, puesto que crea mala impresión.
  • El dedo pulgar se levanta para indicar que algo esta bien.
  • La palma de la mano se eleva para indicar que alguien se detenga.
  • Tapar la boca con las manos indica sorpresa o esconder algún mensaje.

Ejemplo: Aprentón de manos. 

El apretón de manos es un gesto que aporta gran cantidad de información. Generalmente, se utiliza para expresar un acuerdo formal, aunque puede tener otros significados. A la hora de dar la mano, ésta no debe mostrarse lánguida, aunque tampoco demasiado fuerte. Si la persona tiende a sudar, se recomienda que lleve consigo un pañuelo para limpiarse el sudor antes de dar la mano a otra personas. Si bien el apretón de manos no es una señal universal, se puede decir que es la forma de saludo más extendido en las sociedades occidentales. El mensaje que transmite el apretón de manos puede ser muy sutil y complejo. Sin embargo, cuando se utiliza correctamente, se reafirma en la otra persona una impresión ya favorable o se corrige una impresión previa desfavorable.

En efecto, la mano, por su flexibilidad y su fuerza, es capaz de transmitir un vasto rango de signos que pueden generar la impresión, tanto de confianza como de rechazo, inseguridad o debilidad, y todo ello en apenas unos segundos. 

Las distintas formas en que se estrecha la mano pueden transmitir mensajes muy distintos. En general, se considera que, modificando el estilo del apretón pueden enviarse tres mensajes generales: Dominio, Sumisión y Cooperación.

 

Jueves, 28 de enero, Barcelona. 

 

2. Los Gestos 

Se hace referencia aquí tanto a un movimiento individual como al conjunto formado por varias partes del cuerpo. 

Los gestos tienen el efecto de provocar en la persona receptora distracción, además de complementar el lenguaje verbal acentuando lo que se está expresando oralmente, dramatizando, entusiasmando, etc. A veces, incluso pueden sustituir a la palabra. 

Los gestos pueden ser innatos o adquiridos. Los gestos adquiridos se dan por aprendizaje. De todas formas, constituyen un sistema de comunicación.

Dentro del lenguaje corporal se dividen los gestos en tres categorías:

  • Comunicación sin intención de comunicar y sin cambio de ideas.
  • Comunicación con intención de comunicar y sin cambio de ideas.
  • Comunicación con intención de comunicar y con cambio de ideas.

Los signos no verbales pueden ser divididos en cuatro categorías:

  • Emblemas: Ejemplos de emblemas incluyen el signo del pulgar haca arriba, signo de la victoria, pulgar e índice unidos para señalar que algo es correcto. Numerosos emblemas son específicos de una cultura y no pueden ser interpretados en otra sociedad diferente.

No todos los emblemas se señalan usando los dedos, manos y brazos. Una nariz arrugada se usa para manifestar disgusto o enfado, encoger los hombros para expresar duda, sacudir la cabeza como signo de negación etc. Los emblemas pueden ser usados individualmente, o en grupo, para decir frases cortas.

Los signos que se descifran más fácilmente son: indicar dirección, dar órdenes, conforman un estado emocional, pueden ser un insulto, expresan una respuesta, describen emociones, dan una descripción, sirven para pedir un favor. 

  • Ilustradores: se usan con el lenguaje verbal y se utilizan para resaltar una palabra o frase, indican una relación, etc. Se realizan con manos y brazos; cualquier movimiento puede servir como ilustrador. 
  • Reguladores: toman el relevo y tienen especial importancia al empezar o acabar una interacción. Además, transmite un mensaje de poder. Los reguladores también son usados para acelerar y parar al emisor, indicándole que continue o que debe ceder su turno. 
  • Adaptadores: movimientos, gestos y otras acciones usadas para manejar los sentimientos o controlar respuestas. Suelen darse en situaciones de tensión. Normalmente se expresan inconscientemente.

 

Jueves, 4 de febrero, Barcelona. 

 

3. La mirada

Los ojos constituyen la única parte del cuerpo que mantiene contacto directo con el receptor. Durante este contacto, la mirada se convierte en un importante vehículo de conexión entre emisor y receptor, ayudando a conocer y completar la información verbal que se transmite y se recibe. Los buenos comunicadores saben hacen uso de las miradas para contactar con el receptor, para reflejar entusiasmo, naturalidad y convicción de ideas, otorgándole asimismo credibilidad a su mensaje. 

No obstante, son frecuentes los errores que disminuyen la efectividad del lenguaje a la hora de aplicar el contacto ocular visual: 

  • Dejar vagar la mirada: Es un problema relativamente común cuando se piensa. La mirada tiende a dirigirse hacia arriba o hacia el suelo. También puede vagar de un punto a otro sin detenerse en un lugar concreto. Estos movimientos  imprecisos evitan establecer contacto visual con quién escucha, y da sensación de falta de interés, ignorar o incomodidad. 
  • Parpadear lentamente: Cerrar los ojos durante más de dos o tres segundos mientras puede llevar a la otra persona a interpretar que no estamos interesados en mantener el contacto con ella; además, el hecho de abrir y cerrar los ojos tan lentamente puede llevar a perder el interés por la conversación. 
  • Mantener el contacto visual menos de cinco segundos: Cuando se tiene interés por el mensaje, cuando la persona está cómoda en la situación y se mantiene tranquila, se mantiene en contacto con la otra persona. En cambio, si no posee una duración de más de cinco o diez segundos, puede dar la sensación de vaguedad de ideas, o rechazo hacia la situación. 

Donde mirar: 

La dirección de la mirada varía en función de las características del encuentro. En las reuniones de negocios, la mirada suele centrarse en el triangulo que forman el puente de la nariz y los ángulos de los ojos. Mantener el contacto visual en este punto transmite una sensación de confianza, interés, serenidad y seguridad en uno mismo. Cuando se trata de encuentros más informales, la mirada se desplaza un poco hacia abajo y abarca la nariz, los labios y la barbilla. De esta forma, se expresa el deseo de conocer mejor a la otra persona. 

Cuanto mirar:

En cuanto a la cantidad, en las situaciones formales: Los hombre mantienen entre sí el contacto visual durante 60-70% del tiempo. Si es menor puede dar sensación de inseguridad o falta de confianza. Si no se aparta la mirada en ningún momento, la imagen que se transmite es de agresividad. En el caso de las mujeres, tanto cuando conversan entre ellas como cuando lo hacen con un hombre, emplean alrededor del 70% del tiempo. No obstante, existen notables diferencias culturales en este aspecto. Los porcentajes presentados hacen referencia a las sociedades noroccidentales, 

Cuando mirar:

Si se centra la atención en el cuándo, el contacto visual ha de mantenerse siempre que la otra persona esté hablando, de lo contrario puede hacerle pensar que no interesa lo que dice. La mirada durante una conversación actúa como un reforzador y motiva a continuar. La otra persona entenderá que se le atiende y se muestra interés. Se pueden aprovechar las breves pausas del discurso para apartar sutilmente la mirada durante unos instantes, justo antes de reemprender la conversación. 

 

Jueves, 11 de febrero, Barcelona. 

 

4. Posición

La postura que adoptamos refleja nuestro estado de ánimo y nuestro carácter y va a influir en la percepción que los otros tengan de nosotros. Por ejemplo, cuando estamos conversando con alguien podemos expresar afecto o, por el contrario, rechazo. Si adoptamos una posición inclinada hacia delante y la combinamos con una sonrisa y actitud relajada, estaremos transmitiendo una sensación de interés, simpatía y afecto. En cambio, cuando cruzamos los brazos podemos emitir una imagen de rechazo, pasividad o timidez.

Mensajes universales de algunos gestos y posturas (Francia y Mata, 2008):

  1. Acercamiento o inclinación hacia delante: atención, interés, intimidad.
  2. Distanciamiento de otro/s: rechazo, marginación. 
  3. Espaldas extendidas, cabeza y tronco levantados: expansión, distensión o bien orgullo y arrogancia.
  4. Cabeza flexionada sobre el tronco, espaldas caídas, como arrugado: decaimiento, disgusto, depresión.
  5. Cuerpo tengo, en ángulos muy rectos, extremidades en posturas algo retorcidas: situación forzosa, embarazosa. 

Cuando se establece una interacción con otra persona durante una conversación, la persona puede posicionarse a lo largo del amplio campo que se extiende desde a hasta e. Sin embargo, colocarse en cualquiera de estos extremos es claramente poco recomendable en los encuentros relativamente largos, ya que las cabezas tendrían que estar giradas para no romper el contacto ocular y para poder observar las señales del rostro de quien transmite el mensaje. Es por esto que, generalmente, se tiende a ocupar el espacio que se extiende entre b y d. No obstante, se puede recurrir a ocupar distintas posiciones en función del sexo y de la confianza con la persona con la que se interactúa. 

Diversos estudios han podido comprobar la influencia de estas dos variables en la posición que se ocupa durante la interacción con otras personas:

  • Por lo general, los hombres prefieren situarse entre los puntos b y c o c y d cuando hablan con una persona conocida y estimada, esto es, prefieren ocupar una posición frontal con respecto a la persona con la que conversan. 
  • En cambio, las mujeres tienden a colocarse entre los puntos a y b o d y e. 

No obstante, estas preferencias, tanto para hombres como para mujeres, se limitan a las interacciones con personas conocidas o amigos. Cuando la interacción tiene lugar con desconocidos, la adopción, por parte de éstos, de las citadas posiciones puede provocar desagrado. Por eso, es importante no permanecer de pie directamente enfrente de un hombre no conocido o al lado de una mujer extraña. Es preferible comenzar con una posición semilateral cuando el mensaje se dirige a un hombre e ir desplazando progresivamente hacia una posición más frontal. Al contrario, si se trata de una mujer, es mejor dirigirse a ella desde una posición frontal e ir moviéndose hacia una posición adyacente a medida que se establece confianza.

 

Jueves, 18 de febrero, Barcelona.

 

El lenguaje emocional: Reconocimiento de expresiones.

 

Gestos, palabras y expresiones permiten entender a la sociedad, al entorno que nos rodea y permiten establecer lazos más reales. La capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, denominada empatía, es algo que cualquier persona no posee o no se tiene en cuenta a la hora de emitir un juicio. 

La capacidad de reconocer con precisión las emociones es esencial para la existencia. El conocimiento propio y el del resto de las personas es un aspecto que está en la base de la educación emocional. Tan importante es reconocer las emociones como expresarlas adecuadamente, ya que es un sistema de comunicación. Concretamente, solo un 10% del contenido del mensaje se apoya en el componente meramente verbal quedando el resto responsable del componente no verbal: gestos del cuerpo, entonación, expresión facial, etc. 

Existe evidencia de que un amplio conjunto de características lingüísticas tienen significado emocional, estas pueden ser tanto fonéticas como sintácticas. Uno de los problemas que surgen en el reconocimiento de emociones es definir de manera eficiente las características que definen las diferentes emociones y la relación entre ellas. 

Ira o enfado: El reconocimiento del enfado es bastante fácil ya que es una emoción clara. Suele incluir las cejas marcadas y juntas, mirada hacia abajo, tendencia a apretar los dientes, boca cerrada y un tono de voz más alto de lo habitual. 

Tristeza: La expresión facial de la tristeza se caracteriza por tener los ojos brillantes y la mirada perdida y hacia abajo, comisuras de los labios con inclinación decente. Hay una falta de expresión y normalmente va acompañada de un tono de voz muy bajo. 

Alegría o Felicidad: El reconocimiento de la alegría mediante la expresión facial de la alegría se produce observando que existe una contracción del músculo que va del pómulo al labio superior y del orbicular que rodea al ojo. Las mejillas también se elevan. 

Sorpresa: La emoción de sorpresa es la más leve y puede confundirse con otros, se debe estar atento a la expresión facial del momento en el que se produce ya que sí, no es muy difícil de reconocer. Se caracteriza por la elevación pronunciada de los párpados superiores, la tensión de los párpados inferiores y la caída de la mandíbula. 

Miedo: La expresión del miedo puede ir a continuación de la expresión de sorpresa, aunque no en todos los casos. Se caracteriza por tener los párpados superiores elevados al máximo y los inferiores tensos. Las cejas levantadas se acercan y los labios se alargan hacia atrás con una inclinación descendente leve. 

18.02.2021 

Hoy damos término a la tercera serie de nuestro BLOG. A continuación encontrarás el Dossier de la serie 1 completa y de la serie 2. 

Agradecemos a nuestros lectores y no se pierdan nuestras novedades !! en: @fonoemotion !! 

Equipo Fonoemotion.

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DOSSIER COMPLETO SERIE 2 BLOG FONOEMOTION

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